Al aficionado de sangre—no diremos á la sangre, por no ofenderle—no le basta con la lucha entre el torero y el toro; necesita[57] que haya lucha también—en este caso se llama competencia—entre 유흥알바 los toreros. Cuanto mayor y más enzarzada es la competencia, mayor brillantez logra el espectáculo. No hay duda; del toro puede huirse, pero ¿cómo huir del competidor que viene azuzando? En todos los órdenes de la vida es bueno que haya conservadores y liberales, y hasta revolucionarios á la expectativa, que son los no contratados, que de todo murmuran. ¡Pues digo si los que van llegando y los que están al llegar no empujaran á los que han llegado! ¿Qué sería de nosotros si Maura y Bombita, La Cierva y Machaquito se vieran dueños y señores del redondel? Por fortuna, las empresas comprenden sus intereses y avivan la competencia. El que quiera torear que no sea conservador... de su piel. Y el que quiera gobernarnos que no sea liberal... de la nuestra.